La naturaleza de la inteligencia emocional, el capitulo donde expone la relación entre emoción e inteligencia, conceptos que no son contrarios, después de todo; ya que de acuerdo a los diferentes estudios realizados sobre el desarrollo del hombre enfocado en su cociente intelectual, muestran ser el antecedente de que no todo depende de la inteligencia; sino que en gran medida se tienen “otras características” que manejan en cierto punto su vida.
Existen muchas excepciones a la regla de que el CI predice el éxito, más excepciones que casos que adaptan a la misma. En el mejor de los casos, el CI contribuye aproximadamente en un 20%, a los factores que determinan el éxito en la vida, con lo que el 80% queda para otras fuerzas. La vida emocional es un ámbito que, al igual que las matemáticas y la lectura, puede manejarse con mayor o menor destreza y requiere un singular conjunto de habilidades. Y saber hasta qué punto una persona es experta en ellas es fundamental para comprender por qué triunfa en la vida, mientras otra con igual capacidad intelectual acaba en un callejón sin salida: la aptitud emocional es una meta-habilidad y determina lo bien que podemos utilizar cualquier otro talento, incluido el intelecto puro.
Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad.
Queda claro que el éxito no depende CI que tenga una persona, sino también de la inteligencia emocional.
Y dentro de esta línea de investigación el psicólogo Salovey en su definición de inteligencia emocional incluye cinco esferas principales que son:
1.- Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo –el reconocer un sentimiento mientras ocurre- es la clave de la inteligencia emocional. La incapacidad de advertir a nuestros auténticos sentimientos nos deja a merced de los mismos. Las personas que tienen una mayor certidumbre con respecto a sus sentimientos son mejores guías de su vida y tienen una noción más segura de lo que sienten realmente son respecto a las decisiones personales.
2.- Manejar las emociones. Manejar los sentimientos para que sean adecuados es una capacidad que se basa en la conciencia de uno mismo. Las personas que carecen de esta capacidad luchan constantemente contra sentimientos de aflicción, mientras aquellas que la tienen desarrollada pueden recuperarse con mucha mayor rapidez de los reveses y trastornos de la vida.
3.- La propia motivación. Ordenar las emociones al servicio de un objetivo es esencial, para prestar atención, para la automotivación y el dominio, y para la creatividad. El autodominio emocional –postergar la gratificación y contener la impulsividad- sirve de base a toda clase de logros. Y ser capaz de internarse en un estado de fluidez permite un desempeño destacado en muchos sentidos.
4.- Reconocer emociones en los demás. La empatía otra característica que se basa en la autoconciencia emocional, es la habilidad fundamental de las personas. Las personas que tienen empatía están más adaptadas a las sutiles señales sociales que indican lo que otros necesitan y quieren. Esto los hace mejores en profesiones tales como la enseñanza, las ventas y la administración.
5.- Manejar las relaciones. El arte de las relaciones es, en gran medida la habilidad de manejar las emociones de los demás. Estas son las habilidades que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal.
El cerebro es notablemente flexible y aprende constantemente, los errores en las habilidades emocionales pueden ser remediados: en gran medida, cada una de estas esferas representa un cuerpo de hábito y respuesta que, con el esfuerzo adecuado, puede mejorarse.
Creo por hoy esto resulta muy bueno para compartir, buena noche.
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