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sábado, 17 de septiembre de 2011

CONTINUACIÓN DEL LIBRO (5)

Hablando de emociones y aprendiendo a tomarlas de la mejor manera, además de conocernos y prender de todo. Continuando leyendo hablaba de que dominar nuestras emociones es en cierto modo una tarea absorbente: la mayor parte de lo que hacemos -sobre todo nuestro tiempo libre - es un intento por dominar nuestros estados de ánimo. Toda nuestra actividad, desde leer una novela o ver televisión, hasta las actividades y los compañeros que elegimos, resulta ser una forma de hacernos sentir mejor.
El diseño del cerebro significa que muy a menudo tenemos poco o ningún control sobre el momento en que somos arrastrados por la emoción, o sobre cual será esa emoción. Pero sí podemos decir cuanto tiempo tiempo durará una emoción. Así que lo importante no es evitar cualquier sentimiento, sino mejorar y no darle tanto lugar, en el caso que sea un mal estar.
El ejemplo de la ira o cualquiera de sus variaciones hace referencia que cuando alguien es atrapado en este ánimo, si no modera sus pensamientos, termina en acciones descontroladas y con mayores problemas que cuando comienza a molestarse, llevando a ira construida sobre ira.
El poder de la distracción para esto,consiste en detener toda esa serie airada de pensamientos, mejorando cualquier situación y haciendo reflexionar a las personas, entretenerse en acciones diferentes y de acuerdo a los gustos es aplicar una inteligencia.
Otro punto en contra de las personas y su aprendizaje de la vida emocional son, las preocupaciones, las cuales son un ensayo de lo que podría salir mal y como enfrentarse a ello; la tarea de la preocupación es alcanzar soluciones positivas con respecto alos peligros de la vida anticipándose a los riesgos antes de que surjan.
Las preocupaciones se expresan casi siempre en el oído de la mente, no es su ojo -es decir en palabras, no en imágenes -, hecho que tiene importancia para el control de la preocupación, que cuando llega excederse termina en ansiedad, la cual arrastra a una obsesión.
Sin embargo, el estado de ánimo que por lo general la gente se esfuerza más en superar es la tristeza, y no toda tristeza debería evitarse; la melancolía como cualquier estado de ánimo, tiene sus beneficios. La tristeza provocada por la pérdida tiene ciertos efectos invariables: reduce nuestro interés por la diversión y el placer, fija la atención en lo que se ha perdido y socava nuestra energía para comenzar nuevas empresas... al menos de momento. En resumen, refuerza una especie retirada reflexiva de las actividades de la vida y nos deja en un estado suspendido para llorar la pérdida, reflexionar sobre su significado y, finalmente, hacer los ajustes psicológicos y los nuevos planes que nos permitan continuar con nuestra vida.
Plantear estrategias para desafiar los pensamientos de melancolía consisten en dos sentidos. Uno de estos es la cavilación: cuestionar su validez y pensar alternativas más positivas. El otro es programar expresamente acontecimientos agradables que sirvan de distracción. Y bueno, según afirma una teoría, el llanto puede ser la forma en que la naturaleza hace bajar los niveles de las sustancias químicas del cerebro que preparan la perturbación, reacción que ayuda a mejorar.
Una forma más constructiva de levantar el ánimo, de acuerdo a la lectura y a Tice; consiste en conseguir un pequeño triunfo o un éxito fácil: abordar alguna tarea de la casa postergada durante mucho tiempo o alguna otra actividad que se quería resolver. Del mismo modo, mejorar la propia imagen también era una forma de levantar el ánimo, aunque sólo fuera en la forma de vestirse o de maquillarse.
Así que aponerse bonitos para levantarse y seguir disfrutando de esta hermosa vida, buena noche, hasta aquí le dejamos para saborear un rato.

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