Estrés: la ansiedad desproporcionada y fuera de lugar
La ansiedad –la perturbación provocada por las presiones de la vida- es tal vez la emoción con mayor peso como prueba científica al relacionarla con el inicio de la enfermedad y el curso de la recuperación. Cuando la ansiedad nos ayuda a prepararnos para algún peligro (una supuesta utilidad en evolución), nos ha prestado un buen servicio. Pero en la vida moderna, es más frecuente que la ansiedad sea desproporcionada y esté fuera de lugar; la perturbación se produce ante situaciones con las que debamos vivir o que son evocadas por la mente, no por peligros reales que debíamos enfrentar. Los ataques de ansiedad repetidos señalan niveles de estrés elevados. La mujer cuya preocupación constante le provoca un problema gastrointestinal es un ejemplo típico de cómo la ansiedad y el estrés agudizan los problemas médicos.
Como es comprensible los riesgos de salud parecen mayores para aquellos cuyos trabajos suponen una “tensión” elevada: tener exigencias de una gran presión en el desempeño mientras se tiene poco o ningún control acerca de cómo hacer el trabajo.
Pero también están los beneficios médicos de los sentimientos positivos, porqué una visión optimista o pesimista tendría consecuencias para la salud es una cuestión abierta a adversas explicaciones. Una teoría propone que el pesimismo conduce a la depresión, que a su vez interfiere en la resistencia del sistema inmunológico a los tumores y a la infección, una especulación no demostrada aún. Puede tratarse también de que los pesimistas descuidan su propia persona; algunos estudios han descubierto que los pesimistas fuman y beben más, y hacen menos ejercicio que los optimistas, y son en general mucho más descuidados con respecto a sus hábitos de salud. Podría resultar que la fisiología del optimismo es en sí misma de cierta utilidad biológica para la lucha del organismo contra la enfermedad.
Añadamos los sonidos del silencio a la lista de riesgos emocionales para la salud, y los vínculos emocionales estrechos a la lista de factores protectores. Y aún así soledad no es lo mismo que aislamiento; muchas personas que viven por su cuenta o ven pocos amigos viven contentas y sanas. Más bien, es sentido subjetivo de estar apartado de la gente y no tener a quién recurrir los que supone un riesgo para la salud.
Tener a quién recurrir y con quién hablar, alguien que podía ofrecer un consuelo, ayuda y sugerencias, los protegía del mortal impacto de rigores y los traumas de la vida. La calidad de las relaciones, además de su número, parece clave para aliviar el estrés, las relaciones negativas tienen su precio. Las personas que uno ve día tras día son las relaciones más importantes de la vida, las que parecen cruciales para la salud. Y cuanto más significativa es la relación en su vida, más importancia tiene para su salud, ojo aquí ya que es nuestra responsabilidad dar lo mejor de nosotros a los que nos rodean y alejarnos de quienes nos afectan emocionalmente, para beneficio de nuestra salud.
Enfin a pensar y mejorar nuestra inteligencia... nos vemos pronto, saludos de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario