Mente y Medicina
En el reino de la enfermedad, las emociones son soberanas y el temor es un pensamiento dominante. Podemos se tan emocionalmente frágiles mientras estamos enfermos porque nuestro bienestar mental se basa, en parte, en la ilusión de la invulnerabilidad.
Y de acuerdo a estudios realizados se descubrió en 1974 que el sistema inmunológico, al igual que el cerebro, podía aprender. El sistema inmunológico es el "cerebro del organismo", como lo dice el neurólogo Francisco Varela, al definir la noción que el organismo tienen de sí mismo: de lo que le pertenece y de lo que no le pertenece.
Otra vía clave que relaciona las emociones y el sistema inmunológico es la influencia de las hormonas que se liberan con el estrés. Cada una ejerce un poderoso impacto en las células inmunológicas , mientras las relaciones relaciones son complejas, la principal influencia es que mientras estas hormonas aumentan en todo el organismo, la función de las células inmunológicas se ve obtaculizada: el estrés anula la resistencia inmunológica, al menos de una forma pasajera, supuestamente en una conservación de energía que da prioridad a la emergencia más inmediata, que es una mayor presión para la supervivencia. pero si el estrés es constante e intenso, esta anulación puede volverse duradera.
Emociones negativas: los datos clínicos.
Cuando una persona se encuentra muy asustada al momento de una operación médica, las personas sufren hemorragias abundantes, infecciones y complicaciones, además de tardar tiempo en recuperarse. La razón es evidente: el pánico y la ansiedad elevan la presión sanguínea, y las venas dilatadas por la presión sangran más abundantemente que en ocasiones provocan la muerte, las emociones perturbadoras son malas para la salud hasta cierto punto.
Se descubrió que las personas que presentan ansiedad crónica, prolongados periodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad incesante, cinismo o suspicacia implacables, tenían el doble de riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos, presentando un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos.
Y la ira también es un factor de riesgo ya que la tendencia a la misma es un pronosticador más certero de jóvenes agonizantes que otros factores de riesgo como el de fumar. El hecho de estar furiosos duplica son creces el riesgo de ataques cardíacos en personas que ya sufrían enfermedad cardíaca; el riesgo elevado se prolongaba durante unas dos horas después de provocada la ira. El tener conciencia de la ira cuando comienza a producirse, es una aplicación de inteligencia emocional y la habilidad para regularla una vez que ha comenzado se mejora con la aplicación de empatía.
Así podremos describir las emociones perturbadoras a las cuales llegamos por momentos de desaliento o simple costumbre,sin embargo como seres humanos estamos para aprender y mejorar nuestra persona y nuestro entorno.
Continuará...
Cuando una persona se encuentra muy asustada al momento de una operación médica, las personas sufren hemorragias abundantes, infecciones y complicaciones, además de tardar tiempo en recuperarse. La razón es evidente: el pánico y la ansiedad elevan la presión sanguínea, y las venas dilatadas por la presión sangran más abundantemente que en ocasiones provocan la muerte, las emociones perturbadoras son malas para la salud hasta cierto punto.
Se descubrió que las personas que presentan ansiedad crónica, prolongados periodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad incesante, cinismo o suspicacia implacables, tenían el doble de riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos, presentando un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos.
Y la ira también es un factor de riesgo ya que la tendencia a la misma es un pronosticador más certero de jóvenes agonizantes que otros factores de riesgo como el de fumar. El hecho de estar furiosos duplica son creces el riesgo de ataques cardíacos en personas que ya sufrían enfermedad cardíaca; el riesgo elevado se prolongaba durante unas dos horas después de provocada la ira. El tener conciencia de la ira cuando comienza a producirse, es una aplicación de inteligencia emocional y la habilidad para regularla una vez que ha comenzado se mejora con la aplicación de empatía.
Así podremos describir las emociones perturbadoras a las cuales llegamos por momentos de desaliento o simple costumbre,sin embargo como seres humanos estamos para aprender y mejorar nuestra persona y nuestro entorno.
Continuará...
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