La vida en familia es nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional; en esta caldera aprendemos cómo sentirnos con respecto a nosotros mismos y cómo los demás reaccionarán a nuestros sentimientos; a pensar sobre estos sentimientos y qué alternativas tenemos; a interpretar y expresar esperanzas y temores. Esta escuela emocional no sólo opera a través de las cosas que los padres dicen o hacen directamente a los niños, sino también en los modelos que ofrecen para enfrentarse a sus propios sentimientos y a los que se producen entre marido y mujer. Algunos padres son dotados maestros emocionales, otros son desastrosos.
A medida que los chicos crecen, las lecciones específicas
para las que están preparados –y que necesitan- cambian. Aunque algunas
habilidades emocionales se afilan con los amigos a través de los años, los
padres emocionalmente expertos pueden hacen mucho para ayudar a sus hijos con
cada una de las cuestiones básicas de la inteligencia emocional: aprender a
reconocer, elaborar y aprovechar sus sentimientos, a empatizar y enfrentarse a
los sentimientos que surgen en las relaciones.
La buena disposición de un niño para la escuela depende del
más básico de todos los conocimientos, de cómo aprender que con ayuda de los
padres y de los profesores de preescolar se le brinda un niño el cuidado que lo
equipará en su educación sentimental, equipados con los siguientes siete
ingredientes claves de esta capacidad crucial, todos relacionados con la
inteligencia emocional:
1.
Confianza.
La sensación de controlar y dominar tu propio cuerpo, la sensación y el mundo;
la sensación del niño de que lo más probable es que no fracase en lo que se
propone, y de que los adultos serán amables.
2.
Curiosidad.
La sensación de que descubrir cosas es
algo positivo y conduce al placer.
3.
Intencionalidad.
El deseo y la capacidad de producir un impacto, y de actuar con persistencia.
Esto está relacionado con la sensación de competencia, de ser eficaz.
4.
Autocontrol.
La capacidad de modular y dominar las propias acciones de maneras apropiadas a
la edad; una sensación de control interno.
5.
Relación.
La capacidad de comprometerse con otros, basada en la sensación de ser comprendido
y de comprometer a los demás.
6.
Capacidad
de comunicación. El deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente ideas,
sentimientos y conceptos con las demás. Relacionado con la confianza en los
demás y de placer en comprometerse.
7.
Cooperatividad.
La capacidad de equilibrar las propias necesidades con las de los demás en una
actividad grupal.
Un niño que no puede concentrar su atención, que es suspicaz
en lugar de confiado, triste o airado en ligar de optimista, destructivo en
lugar de respetuoso y se siente dominado por la ansiedad, preocupado por la
fantasías atemorizantes y en general descontento son respecto a sí mismo… ese
niño tiene pocas oportunidades –para no hablar de la igualdad de oportunidades-
de reivindicar las posibilidades del mundo con propias.
Con el tiempo y el aprendizaje nos hacemos conscientes de
nuestros daños para salir adelante y superarlos, esto nos proporcionará mejorar nuestra próxima generación,
ya sean nuestros propios hijos o los cercanos a nosotros para adquirir
beneficios en conjunto y satisfacer las muchas necesidades de este mundo tan
cambiante, el cual depende de tantas ideas y emociones las cuales nos llevan a
disfrutarnos.
Por hoy parece un buen comienzo para un cambio, que tengan dulces sueños...
Por hoy parece un buen comienzo para un cambio, que tengan dulces sueños...
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